¿CÓMO ACTÚAN LOS CANNABINOIDES EN TU CEREBRO?


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El mecanismo general que utilizan los receptores cannabinoides para desencadenar esos efectos es la disminución de la transmisión sináptica, y en consecuencia del impulso nervioso. Este mecanismo, dependiendo del órgano o sistema del organismo puede suponer tanto un aumento como una disminución de la actividad normal de dicho sistema. Un ejemplo muy claro del aumento de actividad se produce cuando los cannabinoides actúan en el hipotálamo, donde su mecanismo de reducción del impulso nervioso produce finalmente un característico aumento del apetito (en especial por el dulce). Por otro lado, un ejemplo de la disminución de la actividad, y muy conocido, sería la reducción de la actividad motora (quedarse algo “tirao”) cuando los cannabinoides ejercen su acción en los ganglios basales.

 

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Por ello, aunque estos compuestos de forma general reducen la actividad nerviosa, no se consideran una droga depresora, como el alcohol o el opio, sino como una droga psicoactiva (en un efecto mediado principalmente por el THC) siendo esta una clasificación distinta de la de droga alucinógena, como sería el LSD.

Tanto en el uso medicinal como recreativo de la marihuana, los efectos que la hacen especialmente interesante son los que se producen a nivel de nuestro Sistema Nervioso, ya que los cannabinoides, entre sus muchas propiedades, cuentan con la de ser capaces de atravesar la barrera hematoencefálica. Esta barrera es una especie de aduana que se encarga de controlar qué moléculas pueden, o no, pasar de nuestra sangre al cerebro. Irónicamente, los cannabinoides atraviesan esta aduana sin ningún problema y de forma legal, quedando libres en nuestro cerebro para producir sus efectos. Los sistemas o funciones más relevantes sobre los que producen dichos efectos son:

  • Coordinación y actividad motora: ambas se reducen por acción de los cannabinoides.
  • Memoria: los cannabinoides reducen la actividad relacionada con la memoria. En este aspecto, no obstante, hay un efecto dual, por un lado negativo, ya que parecen reducir la memoria espacial, mientras que por otro lado es positivo, ya que también son capaces de eliminar memorias aversivas, lo que tiene un gran potencial terapéutico en enfermedades como fobias o estrés post-traumático.
  • Ansiedad: a bajas dosis los cannabinoides son ansiolíticos, mientras que a altas dosis aumentan la ansiedad.
  • Depresión: los cannabinoides que actúan sobre el receptor CB1, como el THC, tienen actividad antidepresiva.
  • Adicción: los efectos reforzantes de las drogas están mediados por el sistema de recompensa cerebral, del cual forman parte los receptores de cannabinoides. Por ello, los cannabinoides median la adicción a la marihuana. Sin embargo, es interesante que el bloqueo de los receptores cannabinoides puede ser útil para el tratamiento de la adicción a otras drogas.
  • Alimentación: los compuestos cannabinoides aumentan el apetito, y también tienen propiedades antieméticas, es decir, evitan las náuseas, motivo por el cual se utilizan en pacientes en tratamiento con quimioterapia para evitar este efecto secundario.
  • Dolor: los cannabinoides tienen una potencia y eficacia analgésica comparable a la de los opiáceos.
  • Neuroprotección: los cannabinoides protegen en distintos modelos de neurodegeneración, es decir, podrían evitar la muerte de neuronas que se produce en enfermedades como Alzheimer o Parkinson.