Como germinar una semilla de cannabis y primeros pasos en el inicio del cultivo.


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Antes de comenzar la germinación de tu planta de cannabis es necesario tener unos conceptos básicos sobre el cultivo de esta  maravillosa planta. El cannabis es una planta que crece desde hace miles de años en diferentes países con climas y paisajes muy distintos, adaptándose así a condiciones ambientales totalmente adversas y poder sobrevivir durante todos estos años.

Por ello, un factor a tener en cuenta cuando vayamos a cultivar, es mirar en qué zona del mapa estamos ya que dependiendo del país en el que nos encontremos, o más concretamente la latitud y altitud con respecto al eje de la tierra, afectará al desarrollo de nuestra planta de forma diferente. Por ejemplo, cuando nuestro cultivo sea de exterior debemos tener en cuenta donde estamos situados en el mapa y elegir una semilla acorde a nuestras condiciones climáticas.

 

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Otro elemento importante para llevar a cabo un cultivo gratificante es la higiene de nuestro cultivo, que debe ser impecable para evitar todo tipo de plagas y contaminaciones en nuestras queridas. Además de la higiene, hemos de comentar que la marihuana es una planta que requiere cierto cariño y delicadeza, como otras tantas plantas que van a ser consumidas tras la cosecha.

Una vez cumplamos los 3 pilares básicos anteriormente mencionados: situación en el mapa, semilla acorde a nuestras condiciones e higiene podremos comenzar la germinación.

La germinación es el paso inicial de toda planta y una germinación correcta será vital para el desarrollo de nuestra plántula.  Existen diferentes métodos de germinación, TODOS IGUAL DE VÁLIDOS!!

 

1. Método del algodón o del papel de cocina:

Cogemos un vaso de agua medio lleno y le agregamos la semilla de marihuana, que pasará dentro del vaso unas 24 horas aprox hasta que se hunda. Cuando la semilla se hunda será porque ya ha absorbido suficiente agua, necesaria para su germinación. Una vez se haya hundido la semilla la cogemos y preparamos la zona de germinación.

 

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Necesitamos: un plato, un papel de cocina o algodón y agua, preferiblemente pulverizada.

 

Colocamos el papel de cocina/algodón encima del plato y lo humedecemos con agua. Es importante que no inundemos el plato, simplementemente lo humedezca. Si nos pasamos lo escurrimos. Ponemos las semillas dentro del papel de cocina humedecido y la cubrimos con el papel restante. Hay que recordar que el plato debe estar húmedo en todo momento.

 

En un periodo de 2 a 5 días observaremos cómo se abre la semilla y comienza a echar la raíz. Cuando la raíz tenga 2-3 cm de largo tendremos que transplantarla a la correspondiente maceta con mucho cuidado. Una vez esté en la maceta comenzará a desarrollar sus primeras raíces. A medida que vaya creciendo es recomendable ir aumentando el tamaño de la maceta para un crecimiento óptimo. El tamaño de la planta debe estar acorde en todo momento con el tamaño de la maceta, así se puedan necesitar varios traspasos.

 

2. Jiffy o semillero:

Un jiffy una turba de tierra de tamaño pequeño preparada para la germinación de una semilla. Los jiffys poseen características que hacen que las semillas se desarrollen con mayor facilidad. Su funcionamiento es sencillo:

Cogemos un plato, a poder ser algo hondo, el cual llenamos de agua. Colocamos nuestro jiffy sobre el agua y vemos como comienza a absorber poco a poco. Cuando el jiffy está hinchado por el agua debemos escurrir el agua sobrante , ya que en ningún momento es conveniente que esté inundado nuestro medio de cultivo.

Una vez escurrido cogemos un palo y hacemos un agujero en el jiffy donde introducimos la semilla de marihuana. Después de esto debemos esperar unos días hasta que veamos nuestra planta asomar.

 

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Con el método del jiffy tenemos la posibilidad de ver la planta salir en el mismo medio en el que la germinamos, y eso da la posibilidad de dejarla en este medio algo más de tiempo. El tiempo de trasplante ideal para estos jiffys depende de cómo veamos que nuestra semilla está creciendo. Cuando veamos unas pocas raíces en el jiffy será hora de trasplantar nuestra planta a la maceta o al suelo correspondiente.

 

3. Directamente en el suelo:

Este método es el más sencillo y el que menos material requiere, pero como todas sabemos, lo baratoa la larga puede salir más caro.

Como experiencia personal no recomendamos plantar directamente en el macetero en el que se quiera tener la planta definitivamente ya que a la planta siempre le conviene una serie de trasplantes a lo largo de su crecimiento para que sus raíces se desarrollen mejor y más fuertes.

Además con este método es probable que insectos y otros bichos acechen nuestros suelos por lo que terminaran con nuestras pequeñas plantas. Por ello lo más conveniente es utilizar uno de los 2 métodos anteriormente comentados y una vez germinada transplantarla a su suelo correspondiente.

Para un cultivo óptimo es importante que el suelo en el que pongamos nuestra planta una vez germinada debe ser un suelo sin demasiados nutrientes.